
Desde que el niño y la niña adquieren la marcha tienen momentos de vigilia más prolongados, aumenta sus posibilidades de juego, de experimentación y manipulación de objetos, la exploración del espacio, el interés por los otros y la expresión verbal.
Proponemos acompañar las adquisiciones más importantes de este momento: el inicio de la marcha, la aparición del lenguaje, el inicio del juego simbólico, a través de propuestas que consideran el respeto por los tiempos individuales y, a la vez, la incorporación a un grupo.

A medida que crecen, el interés por lo grupal va en aumento. Ya puede reconocer al otro como parte del mismo grupo y eso abre un sinfín de posibilidades. Proponemos, mediante distintas actividades, acompañar el desarrollo de las adquisiciones más importantes de esta etapa: motricidad, lenguaje y juego simbólico, a través de propuestas lúdicas y de exploración, que respetan los tiempos individuales y las características de cada niño/a, a la vez que propician el inicio de lo grupal.

A los 2 años los niños y niñas amplían notoriamente sus posibilidades de relación con el entorno que los rodea, y esto les permite aprender y conocer cada día más. En esta sala se desarrollan propuestas que fomentan la autonomía, el desarrollo del juego, la expresión y comunicación a través de variados lenguajes: la palabra, el dibujo, el cuerpo.

Los niños/as poseen nuevas herramientas para desplegar su curiosidad, y esto les permite desarrollar proyectos de investigación sobre temas del entorno natural y social, experimentar a partir de la formulación de las primeras hipótesis, buscar información, hacerse preguntas y empezar a establecer relaciones lógicas entre los sucesos y las acciones. En este marco, los números y las letras hacen su aparición desde situaciones que son significativas para los niños y niñas en su vida cotidiana. El juego simbólico, ahora compartido, se consolida como una forma más de conocer el mundo que los rodea, desplegar su fantasía e imaginación.
